El Valencia de Baraja lo resiste todo y doblega a un Sevilla al ralentí

Roter.Teufel

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El Valencia de Baraja lo resiste todo y doblega a un Sevilla al ralentí


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Los goles de Diakhaby y Javi Guerra dan la victoria al equipo falto de refuerzos. El equipo de Mendilibar acabó con diez y mira a la Supercopa

Cuando no hay felicidad sostenida, los estallidos con el único alimento del alma. El valencianismo vive condenado desde hace demasiados años a arrastrar la pena impuesta por Peter Lim que obliga al Valencia a librar batallas quijotescas. Jibarizado, sin refuerzos, Rubén Baraja ha mirado a la cantera buscando recursos con tanta convicción como necesidad y ha esbozado un equipo de autor que si bien pide a gritos refuerzos, a veces ejerce de resistencia que evita que todo el mundo aceptando una suerte cruel. La leyenda apareció en el banquillo para salvarle la vida y ha obrado otro pequeño milagro en Sevilla, ante un equipo campeón reforzado y con el reto de la final de la Supercopa de Europa a la vista.Los goles de Diakhaby y Javi Guerra le dieron tres puntos por la resiliencia que ha sabido inyectar en un vestuario al que desde Singapur deberían ayudar. [Narración y estadísticas]

Ya no saltan chispas en los duelos entre Sevilla y Valencia. La realidad de uno y otro equipo son opuestas pese al espejismo que los emparejó en sufrimiento la pasada temporada durante demasiado tiempo. Fue coger el volante Mendilibar y empezar a carburar los sevillistas, tanto que se catapultaron a la Champions por camino más difícil, el de ser campeón en Europa. En el estreno de temporada, pareció que el tiempo no hubiera pasado ni en el once ni en lo que le costó entender cuál es el camino para ganar. En-Nesyri mostró que sigue siendo un peligro, como Acuña, Ocampos o Lamela, pero todo al ralentí del agosto de competición.

Enfrente se estrenaba un Valencia con una vuelta más de tuerca de Peter Lim. Sin sus máximos goleadores, Lino y Kluivert, y sin Cavani, a Baraja no le queda más que confiar en la chavalería de Paterna mientras clama por refuerzos más allá de Pepelu. De momento, con el mismo impacto que si lo hiciera en el desierto, un tortura que sufren quienes aceptan sentarse en el banquillo de Mestalla. La tozudez del máximo accionista le obliga al riesgo con la plantilla más joven de LaLiga, a apostar por el imprevisible Diakhaby en el centro del campo y una delantera cuya media de edad apenas supera la veintena. Fran Pérez, Diego López y Hugo Duro tienen esa responsabilidad recién descorchados en Primera, con la compañía de Almeida más pegadito al área. Así que no había más remedio que jugársela a castigar al Sevilla a latigazos.

El descaro es el única arma valencianista y por eso no tardaron en mostrarlo en el Sánchez Pizjuan convirtiéndose en un equipo pegajoso que atrapó al Sevilla. Un centro de Lamela al que no llegó En-Nesyri y un zurdazo de Acuña desde la frontal fueron dos avisos de que pretendrían desperezarse para darle trabajo a Mamardashvili, por si el Real Madrid tenía sus ojos puestos no solo en Bono. Mal presagio parecía que Diakhaby se cargara con la amarilla en 12 minutos, pero todos resistieron pese a que el delantero marroquí cabeceó un telegrafiado centro de Suso al cuerpo del guardameta georgiano y que la presión de Lamela mostró las vergüenzas de Cenk para dejar a Ocampos cabalgar camino a la portería con tanta ansia que su disparo fue inútil. El único susto lo dio Diego López con un taconazo pegadito al palo de Bono.
Sostenidos por Suso

Sobrevivir, contener, podían ser suficiente, pero el Sevilla ponía facilidades, así que faltaba castigar. A la vuelta del vestuario, el Valencia hilvanó una jugada que llevó a Almeida al área para encontrar la incorporación y el zurdazo de Diakhaby y adelantarse en el marcador en el minuto 60. Premio para la lectura de Baraja y para un caótico futbolista que, a veces, aflora.

El Valencia había encontrado la primera pepita de oro en la mina del Pizjuan, pero Baraja tenía que mirar al banquillo y cruzar los dedos otra vez, porque si Mendilibar mandaba al campo a su gran fichaje, Djibril Sow, a él le tocaba hacer debutar a Pablo Gozálbez. Y en un pestañeo aseó el marcador En-Nesyri cabeceando una pelota que Suso puso en vuelo para burlar a toda la zaga valencianista.

Quería arrancar el Sevilla pero no se arrugó el equipo de Baraja. ¿Qué tiene que perder un equipo que se siente abandonado? No sufría como para ver volver fantasmas e insistió una y otra vez con la intención de amarrar puntos. En la brega emergió Hugo Duro, en batalla durante todo el encuentro. Primero provocó que Bade viera la roja para evitar su cabalgada y después rebañó la pelota que Gattoni arrebató a Gozálbez y la sirvió para el gol de Javi Guerra. Al Sevilla solo le quedó un zapatazo de Suso para lucimiento de Mamardashvili y pensar que en Atenas no estará el Valencia que lo resiste todo sino algo mucho peor: un City sobrecogedor.


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